Estimada Bertha
Pappenheim:
No he tenido tiempo de responder
su carta por una serie de contingencias espacio-temporales que me han impedido
mi libre albedrío y el cometido que estaba dispuesto a afrontar cuando todo
esto comenzó. A pesar de ello, no obvié que debía dar cuentas de mi valor
publicándola en este blog, espacio personal donde desempeño mi exitosa carrera
de escritor, y eso hice el día 19/10/2011. En dicha carta usted me acusaba
–debo decirlo- falsamente de “cerdo machista” y demás agravios que considero
que reproducirlos es redundar sobre banalidades (invito cordialmente, por otro
lado, a cualquiera a que lea dicha carta cuyo enlace publiqué más arriba).
Ahora bien, no sería propio de mí dejar pasar la oportunidad de dar mi versión
de los hechos y eso haré a continuación no sólo porque con ello garantizaré la
limpieza de mi nombre sino además porque éste es mi blog y escribo lo que se me
da la gana.


