Escribo esto pasadas las 3 de la mañana. He perdido la oportunidad de conquistar una dama en las proximidades de una noche ajena a mí. Estoy borracho, pero ello no me impide razonar de una forma correcta -ni tan poco delirar con frases sin sentido. Al menos eso siento-. Corrijo las faltas de ortografía. Ya está, solucionado. ¿Y qué? ¿Acaso uno no puede escribir unas breves líneas sin sentido estando ebrio y ofendido? ¿Acaso uno debe asumir siempre la gracia del momento, esa postura de crítica irónica? ¿Acaso no es capaz de sufrir las pérdidas de la razón, la necesidad del vicio, las enfermedades del corazón y la mente en un bloque hermético que me distancia de mi verdadero ser? La sociedad es hipócrita, es caníbal, es triste y es gris. ¿Yo? ¿Qué qué soy yo? No lo sé. Por lo pronto, soy tan sólo un triste quejoso, ebrio de amargura, ebrio de alcohol y demonios que dominan mi alma y no quiero y no creo necesario y no deseo exponerlos ante una multitud de hambrientos asesinos. Ebrio y con un agudo dolor de cabeza. El dolor de cabeza tiene entre las manos un globo. El dolor de cabeza es un individuo vacío o lleno de aire caliente, lo mismo da. ¿Acaso un ebrio es posible que se equivoque cuando se trata de una cosa fundamental como la presencia de un idiota? No lo creo, y discúlpenme mi actitud, propia de quien no puede mantenerse de pie, pero así soy yo. Nada puede objetárseme, soy inimputable tal como estoy. Sin embargo, en caso de asesinar a alguien, asumiría torpemente la responsabilidad. Ebrio o no, tengo control de mis capacidades motrices y de parte de mi deteriorado cerebro.
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24 jul 2011
Globos (parte 3)
Escribo esto pasadas las 3 de la mañana. He perdido la oportunidad de conquistar una dama en las proximidades de una noche ajena a mí. Estoy borracho, pero ello no me impide razonar de una forma correcta -ni tan poco delirar con frases sin sentido. Al menos eso siento-. Corrijo las faltas de ortografía. Ya está, solucionado. ¿Y qué? ¿Acaso uno no puede escribir unas breves líneas sin sentido estando ebrio y ofendido? ¿Acaso uno debe asumir siempre la gracia del momento, esa postura de crítica irónica? ¿Acaso no es capaz de sufrir las pérdidas de la razón, la necesidad del vicio, las enfermedades del corazón y la mente en un bloque hermético que me distancia de mi verdadero ser? La sociedad es hipócrita, es caníbal, es triste y es gris. ¿Yo? ¿Qué qué soy yo? No lo sé. Por lo pronto, soy tan sólo un triste quejoso, ebrio de amargura, ebrio de alcohol y demonios que dominan mi alma y no quiero y no creo necesario y no deseo exponerlos ante una multitud de hambrientos asesinos. Ebrio y con un agudo dolor de cabeza. El dolor de cabeza tiene entre las manos un globo. El dolor de cabeza es un individuo vacío o lleno de aire caliente, lo mismo da. ¿Acaso un ebrio es posible que se equivoque cuando se trata de una cosa fundamental como la presencia de un idiota? No lo creo, y discúlpenme mi actitud, propia de quien no puede mantenerse de pie, pero así soy yo. Nada puede objetárseme, soy inimputable tal como estoy. Sin embargo, en caso de asesinar a alguien, asumiría torpemente la responsabilidad. Ebrio o no, tengo control de mis capacidades motrices y de parte de mi deteriorado cerebro.
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