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14 nov 2011

Respuesta del autor de este blog a la carta agraviante de Bertha Pappenheim, militante de la Grigori Zinoviev


Estimada Bertha Pappenheim:


No he tenido tiempo de responder su carta por una serie de contingencias espacio-temporales que me han impedido mi libre albedrío y el cometido que estaba dispuesto a afrontar cuando todo esto comenzó. A pesar de ello, no obvié que debía dar cuentas de mi valor publicándola en este blog, espacio personal donde desempeño mi exitosa carrera de escritor, y eso hice el día 19/10/2011. En dicha carta usted me acusaba –debo decirlo- falsamente de “cerdo machista” y demás agravios que considero que reproducirlos es redundar sobre banalidades (invito cordialmente, por otro lado, a cualquiera a que lea dicha carta cuyo enlace publiqué más arriba). Ahora bien, no sería propio de mí dejar pasar la oportunidad de dar mi versión de los hechos y eso haré a continuación no sólo porque con ello garantizaré la limpieza de mi nombre sino además porque éste es mi blog y escribo lo que se me da la gana.

19 oct 2011

Carta abierta de la Grigori Zinoviev en repudio al creador de este blog

No tan estimado cerdo machista:

Desde la Grigori Zinoviev queremos expresar nuestra solidaridad con las camaradas de la Agrupación de mujeres Pan y Rosas por el agravio misógino, machista, macartista, de una inusitada violencia propia de los burgueses asustados y agazapados ante el avance de  las bases obreras con conciencia para sí, sustentador de un status quo eficiente para la perpetuidad del establishment en lo más alto, la corona de espinas sobre el proletariado en la cruz (y utilizo terminología propia de ese libro religioso que subyace como pilar de todas las injusticias en el mundo para dar cuenta que son ellos, los que como usted, señor Alexei, se quejan de la muerte de Dios pero lo llevaron a la cruz) del que fueron víctimas. Es increíble que un hombre como usted que, como todos los hombres peronistas, es un psicópata sexista, sea administrador de un grupo que reúne las opiniones e inquietudes de todos los estudiantes de la carrera de historia de la Universidad Nacional de General Sarmiento. De cualquier forma, nosotras, las mujeres de la Grigori Zinóviev, representantes de las demandas históricas de todo el género oprimido, reconocemos que ésta no es una actitud aislada en un contexto de buen comportamiento sino más bien que es más la regla antes que la excepción. A partir de los testimonios de diferentes mujeres que fueron víctimas de vuestros improperios y agravios y que transcribiremos a continuación, se dará cuenta de a lo que nos estamos refiriendo:

26 sept 2011

Un par de cortometrajes

Recomiendo el canal INCAA TV. De lo mejorcito de la tele
Hoy, queridos amigos, tuve un ataque de sano chauvinismo y les traigo un poco de cine nacional. Martín Piroyaski, joven actor y director argentino, trabaja en los dos siguientes cortometrajes:

4 ago 2011

"Hemos venido a pasar acá un plácido domingo familiar, tranquilo, pacífico, sereno y de reconciliación nacional"


Filmada en 1985, considerada por muchos una de las, si no la mejor comedia del cine nacional, reverenciada por un amplio público que, sin distingos generacionales, puede verla una y otra vez por televisión, siguiendo en voz alta cada escena, cada reacción, cada línea de diálogo, Esperando la carroza no es –sin embargo– una película excepcional. En efecto, durante la primavera alfonsinista no era nada nuevo, habida cuenta del éxito pasado de Teatro Abierto, desempolvar éxitos de la dramaturgia independiente (de Tito Cossa a Aída Bortnik) y acentuar los detalles “políticos” o “de denuncia”, mientras que el género comedia venía siendo un estándar de producción de la época, incluso desde antes del fin de la dictadura. La luz rebotada y plana que se repite en todos sus interiores bien podría pasar por la de una de Porcel y Olmedo u otro largometraje industrial, y sus decorados y el vestuario rutinariamente costumbristas distan mucho de los imaginativos despliegues con que, por aquellos años, un Solanas o una Bemberg fascinaban miradas exigentes. Tampoco puede decirse, en rigor de verdad, que haya un lenguaje de cámara exquisito o innovador, sino más bien uno a caballo entre cierto oficio clásico y los usos televisivos (así, por ejemplo, en alguna que otra escena del velorio, como el momento en que las adolescentes huyen de la habitación al ver a la abuela, soluciones poco felices del manejo de grupos en el encuadre obligan a los actores a desplazamientos injustificados, cuando no contradictorios), el talento de Doria siempre ha estado más del lado del manejo de los actores que de la cámara. Pero tampoco las actuaciones, si bien muy por encima de la media histórica en términos de calidad, parecen funcionar en un registro distinto del su tiempo y su tradición. No; lejos de ser una película fuera de lo común, el resultado de un trabajo individualísimo y visionario, Esperando la carroza sorprende porque en ella todas esas circunstancias habituales y ordinarias que en el resto de la producción de la época conducen al desastre, a la trivialidad, a un indefectible aburrimiento, aquí se aglutinan, condensan y adquieren su propio ritmo, casi como los proverbiales flancitos de Mamá Cora que la signan desde el inicio.

15 jul 2011

Globos


Los payasos bailan por las calles, avenidas y bulevares. Bailan con sus disfraces y rojas narices. El viento les roba las pelucas pero ello no importa. Bailan con los niños y los adultos ríen sin decoro. Ríen de los chistes y movimientos vistosos de los payasos al compás de la música cool. Nada más importa.
Los payasos entregan globos a los recién llegados. Los globos vienen en muchos colores y todos tienen una carita feliz dibujada con fibrón negro. Los globos flotan y los payasos los entregan con alegría, con el jolgorio de la mentira y la hipocresía de quienes se asumen intelectuales. Ellos son los occidentales, los cristianos, los cultos, la gente bien.